Considerados uno de los ambientes más inhóspitos existentes sobre la superficie terrestre, los desiertos sorprenden por la lucha de sus organismos frente a la adversidad. Pero si tenemos la imagen de un vasto territorio en el que ninguna forma de vida es capaz de desarrollarse nos equivocamos, ya que los desiertos esconden una maravillosa diversidad orgánica, a pesar de ser los lugares más secos del planeta.

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A pesar de su gran aridez, el desierto de Atacama alberga algunas asociaciones vegetales.
Los desiertos presentan precipitaciones por debajo de los 250 milímetros anuales e, incluso, las lluvias pueden escasear absolutamente durante años o décadas, condicionando aún más las formas de vida existentes y los extraños fenómenos que ocurren cuando el suelo capta el vital recurso, como es el caso del desierto florido en nuestro país (analizado más adelante).

Geográficamente, los desiertos se encuentran en dos cordones separados, entre los 15º y los 35º de latitud, tanto en el hemisferio norte como en el hemisferio sur. Sus temperaturas suelen fluctuar enormemente entre el día y la noche, debido a que el aire seco y la ausencia de nubes permiten una fuerte insolación diaria y una pérdida drástica de calor en la noche.

La temperatura máxima suele superar los 40ºC, mientras que al caer el Sol se puede llegar por debajo de los 0ºC.



Clasificación de los desiertos


Desiertos cálidos
Los desiertos cálidos están situados en torno a los trópicos. Se caracterizan por tener unas temperaturas diurnas muy elevadas durante todo el año, que llegan a sobrepasar los 50° C; pero por la noche las temperaturas descienden bruscamente, a veces por debajo de 0° C.
Los principales desiertos cálidos son: Sahara, que es el más grande del mundo; Kalahari; Arabia, que está formado por extensos campos de dunas; Sonora; Atacama, al que se conoce como el «desierto sobre las nubes» porque se localiza a gran altitud; y el Gran Desierto de Arena.En los desiertos calidos las condiciones de vida son muy extremas.

Desiertos con estación fría
Los desiertos con estación fría están situados en la zona templada. En verano, las temperaturas son muy cálidas, de hasta 50° C, pero se distinguen por tener un largo y frío invierno, en el que la temperatura es inferior a -10° C.

Se localizan generalmente a mayor altitud y latitud que los desiertos cálidos y ocupan una menor superficie. Poseen un paisaje variado en el que alternan llanuras arenosas, montañas rocosas, mesetas cortadas por cañones y charcas saladas, y canchales, o acumulaciones de fragmentos de rocas. La estepa es la vegetación más característica hacia los bordes de estos desiertos.

Los desiertos con estación fría pueden ser:
  • Costeros, en los que una corriente marina fría, enfría el viento e impide las precipitaciones.
  • De abrigo, en los que una barrera montañosa impide el paso de humedad y hace que el aire que penetre sea más seco de lo normal.
  • De interior, en los que la lejanía del océano hace que apenas llegue el aire húmedo.

Los principales desiertos con estación fría son: Takla Makan, Colorado, Patagonia y Gobi, que está a gran altitud y presenta los inviernos más fríos, registrándose temperaturas de hasta 50° C.



La desertificación


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La convención contra la desertificación contempla combatirla y mitigarla, especialmente en los países africanos.

La degradación de suelos implica una disminución de los recursos potenciales de la tierra, tales como el suelo orgánico, los recursos hídricos, la vegetación y la fauna nativa asociada. Según estudios realizados, algunas zonas que hoy conocemos como desiertos tuvieron en el pasado una vegetación más o menos abundante. A medida que aumentan los factores causantes de la sequía, los desiertos comienzan a avanzar. Este es un grave problema que aflige al mundo, ya que se corre el riesgo de ver transformado este planeta en una zona desértica en el 41 por ciento de su superficie.



Los vientos


El viento, por sí mismo, no tiene suficiente fuerza para producir efectos de meteorización. Lo que sí puede hacer es transportar partículas que, cuando chocan con el terreno, lo van desgastando. Este tipo de erosión suele ser lento y, para que se produzca, el territorio debe estar desnudo, ya que la vegetación disminuye o anula el efecto.

La erosión eólica se produce, pues, en zonas áridas, como los desiertos y la alta montaña. Estos tienen además otra característica imprescindible: las grandes diferencias de temperaturas. Esto hace que la roca se rompa y la erosión eólica pueda actuar con mayor eficacia.

La corrosión es la abrasión sufrida por las rocas al ser friccionadas por los impactos de las partículas arenosas que son transportadas por el viento. Cuando estas partículas golpean las rocas sufren a su vez una transformación, tomando un aspecto redondeado. Cuando el viento pierde fuerza va depositando los materiales transportados de forma gradual, lo que habitualmente da lugar a la acumulación de partículas de similar tamaño y peso.